Increíbles estadísticas individuales del 2020

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Juan Soto
Juan Soto, Nacionales de Washington - Foto de Mitchell Layton/Getty Images

Antes del comienzo de la temporada del 2020, el mundo se preguntaba sobre los números que nos dejaría una temporada de 60 juegos. Con una muestra pequeña, mayores eran las posibilidades de tener resultados extremos.

Al final, nadie bateó por encima de .400 y ningún lanzador calificado destronó a Bob Gibson y su legendaria efectividad de 1.12 de 1968.

Pero eso no significa que el 2020 no haya dejado números impresionantes. Aquí, presentamos nueve estadísticas que merecen ser recordadas antes de la llegada del 2021.

Juan Soto: Brillante

Números: .351/.490/.695 (OPS+ de 212)

Algo que aplica para todo en esta lista: Una campaña de 60 partidos no puede ser comparada con una completa. Además de eso, el dominicano perdió tiempo de juego y terminó disputando 47 encuentros, por lo que nadie debe considerar su 2020 como una de las mejores temporadas ofensivas en la historia.

Ahora, aclarado eso, simplemente vean la línea de promedios. A sus 21 años, Soto lideró la Liga Nacional en promedio de bateo, porcentaje de embasarse y slugging. Además, lideró las Mayores en esas últimas dos categorías. (Sólo DJ LeMahieu lo superó en promedio, con .364). ¿Los únicos jugadores en la Era Moderna (desde 1900) en tener una temporada con esos números? Barry Bonds, Ted Williams, Babe Ruth y Rogers Hornsby.

En cuando al OPS+, que se ajusta a los diferentes estadios y a las condiciones ofensivas y que 100 representa el promedio, desde los días de Babe Ruth, sólo Williams, Mickey Mantle, Jeff Bagwell, Frank Thomas, Mark McGwire y Bonds habíann alcanzado 212.

José Iglesias: Hits y más hits

Números: .373/.400/.556 con tres boletos

El cubano empezó la campaña con un promedio de .273 en su carrera. Superar ese número por 100 puntos – aunque sólo tuvo 150 veces al bate – es lo suficientemente notable. Luego incluye el factor que recibió más pelotazos (cuatro) que bases por bolas. Los pasaportes sólo significaron un 5% de las veces que se embasó.

Uno pensaría que nunca se ha visto una temporada como tal – promedio superior a .370, con un porcentaje de embasarse de al menos 40 puntos superior. Pero un miembro del Salón de la Fama lo hizo hace 23 años.

José Iglesias, 2020: 150 VB, .373/.400/.556 (OPS de .956)

Tony Gwynn, 1997: 651 VB, .372/.409/.547 (OPS de .957)

Carlos Santana: Boletos, boletos y más boletos

Números: .199/.349/.350 con 47 bases por bolas

El complemento perfecto de Iglesias fue Santana, quien lideró la Liga Americana en pasaportes y sólo conectó 41 imparables. En los últimos 30 años, el único jugador que ha tenido una temporada calificada en la que el 52% de las veces que se embasó fue producto del boleto, fue Bonds – cuando básicamente la liga decidió no lanzarle más a comienzos de la década de los 2000.

El resultado para Santana fue extraño. Un promedio por debajo de la línea de Mendoza, pero con un porcentaje de embasarse de casi .350. Ningún bateador calificado había hecho eso desde 1913, y el último antes del dominicano en conseguirlo en menos de 250 veces al bate fue Lance Blankenship de Oakland en 1993 (promedio de .190 y porcentaje de embasarse de .363).

Lea también: ¿LeMahieu con destino fuera de Nueva York?

Ronald Acuña Jr.: Bien por encima del promedio

Números: .250/.406/.581 (OPS+ de 155)

El concepto de que el promedio de bateo no lo es todo – y que incluso podría ser engañoso — ha permeado al deporte por un tiempo. (El libro “Moneyball” ya tiene 17 años). Eso es algo bueno, porque así podemos apreciar mejor la temporada del 2020 del venezolano, cuando se ubicó en el 89no puesto en promedio de bateo (igualado con Tommy Edman), pero fue el noveno mejor en OPS (igualado con el Jugador Más Valioso de la Liga Americana, el cubano José Abreu).

Anteriormente, ningún jugador en la Era Moderna había ido al plato al menos 200 veces en una temporada con promedio de .250 o menos y con slugging, OPS y OPS+ mayor a los de Acuña.

Byron Buxton: Le agregó la “S” al “OPS”

Números: .254/.267/.577 con dos bases por bolas

Buxton finalizó con un OPS+ estelar de 124 en 135 veces al plato, pero lo logró de una manera poco ortodoxa. Fue la definición de “todo o nada”. Buxton se ponchó 36 veces y sólo recibió dos boletos, mientras que 13 de sus 33 imparables fueron jonrones.

Nunca antes un jugador había tenido un porcentaje de embasarse mejor de .280 con un slugging mayor de .550 en una campaña con al menos 100 veces al bate. Buxton también impuso un récord en el sentido de que el 35% de las veces que se embasó fue gracias al cuadrangular.

Nick Madrigal: Triplete

Números: .340/.376/.369 con tres extrabases

Si Buxton fue todo o nada, Madrigal fue todo lo contrario. El novato de los Medias Blancas fue algo refrescante para el béisbol actual, siendo una especie de jugador con un estilo antiguo.

Entre más de 300 bateadores que fueron al plato en más de 100 ocasiones, Madrigal tuvo la segunda menor tasa de ponches, la 13ra más baja de boletos y el segundo promedio más bajo de poder aislado, mientras que el 78% de las veces que se embasó fue producto de sencillos. (El promedio de MLB fue del 42%). Como acotó Sarah Langs de MLB.com, un solo bateador calificado desde 1956 – el dominicano Luis Castillo en el 2000 con los Marlins — había tenido promedio de al menos .330 con un porcentaje de embasarse superior a su slugging.

Shane Bieber: Dominio

Números: Efectividad de 1.63, OPS de .494 de sus rivales y tasa de ponches del 41%

Estaba claro que una temporada recortada generaría oportunidades para que los lanzadores brillaran. El as de Cleveland lo hizo y se llevó el Premio Cy Young de la Liga Americana. En la mitad de sus 12 aperturas, Bieber no permitió carreras limpias, produciendo una efectividad que ningún lanzador calificado había superado desde el inmortal de Cooperstown Greg Maddux en 1994. El último en tener una línea de promedio en contra de .167/.229/.265 fue otro miembro del Salón de la Fama, el dominicano Pedro Martínez en el 2000 en una de las mejores campañas para un lanzador en la historia.

Mientras tanto, Bieber registró dobles dígitos de ponches en ocho ocasiones, terminando con un total de 122 en 77.1 entradas. Eso le otorga una tasa de ponches superior por un por ciento al récord para una temporada impuesta por Gerrit Cole un año anterior (39.9%).

Devin Williams: Una máquina de ponches

Números: Efectividad de 0.33, FIP de .086 y tasa de ponches__del 53%

¿Cuán dominante fue el Novato del Año de la Liga Nacional con su impresionante cambio de velocidad? El relevista de los Cerveceros enfrentó a 100 rivales en el 2020 y abanicó a 53. Se embasaron apenas 18. Ningún lanzador había enfrentado a tantos contrarios en una temporada y generado una tasa de ponches tan alta como Williams desde el cubano Aroldis Chapman (52.5% en el 2014, con el doble de oportunidades).

En ese grupo, El FIP de Williams sólo es superado por el de Craig Kimbrel en el 2012 y su efectividad es la mejor desde que Earl Moore completó 26 innings en blanco con los Filis de 1908.

Robbie Rays: Afrontó el verdadero resultado

Números: 11.8 K/9, 7.8 BB/9, 2.3 HR/9

Generalmente nos referimos a “tres resultados verdaderos” (ponche, boleto o jonrón) en términos de bateadores. ¿Y con los lanzadores? Ray enfrentó a 251 rivales en el 2020 y casi la mitad de ellos resultó con uno de esos destinos, con el zurdo ingeniándoselas para otorgar 11 bases por bolas más que cualquier otro serpentinero, sin la necesidad de alcanzar la cantidad de entradas para calificar para el título de efectividad.

Ningún otro lanzador ha lanzado al menos 50 entradas y tenido los números del 2020 de Ray. Ni cerca.

Por Andrew Simon/MLB.com

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