Los lanzadores que “faltan” en el Salón

1
26
CC Sabathia, Foto de Ken Blaze-USA TODAY Sports
CC Sabathia, Foto de Ken Blaze-USA TODAY Sports

Hace pocas semanas, revisamos las tendencias de la votación al Salón de la Fama a lo largo de las décadas, y terminamos con tres conclusiones, específicamente con respecto a los lanzadores:

• De todos los pitchers que han pasado por las Mayores, el 1.1% fue exaltado a Cooperstown.

• De todos los lanzadores “regulares” (que lanzaron al menos 500 innings), el 3.3% fue exaltado a Cooperstown.

• Cada vez nos estamos alejando más y más de esos números en las décadas recientes.

Vamos a explicar esa última parte, eso de la exaltación de lanzadores quedándose cada vez más retrasada con respecto al promedio histórico. ¿Por cuánto? ¿Quiénes son esos pitchers que se están quedando “por fuera”?

Como investigamos en nuestra pieza original, cuando revisamos a los lanzadores que entraron al Salón por su año de nacimiento, divididos en décadas como 1951-1960, 1961-1970, etc., notamos un declive claro y notable. Eso nombres están mostrando el “porcentaje de lanzadores ‘regulares’ nacidos en esta década en llegar al Salón de la Fama”, que recordamos, requieren un mínimo de 500 innings lanzados de por vida.

1931-1940: 4.8%

1941-1950: 3.7%

1951-1960: 2.5%

1961-1970: 2.7%

1971-1980: 0.8%

La caída es evidente. Quizás esa línea de 1961-1970 aumentará si Curt Schilling o Roger Clemens, cada uno impactado por distintas controversias, entra este año o el que viene antes de que expire su periodo de elegibilidad. ¿Pero ese último apartado? ¿0.8%? ¿Eso es todo?

Ese 0.8% es el resultado de “dos lanzadores elegidos al Salón entre los 249 que lanzaron al menos 500 innings, nacidos entre 1971 y 1980”. Se trata del dominicano Pedro Martínez (nacido en 1971), y que bien podría ser el abridor más dominante de todos los tiempos, y el ya fallecido Roy Halladay (nacido en 1977), dos veces ganador del premio Cy Young. Son los únicos lanzadores nacidos en los últimos 50 años que tienen una placa en Cooperstown.

Eso es todo. Y no se trata realmente de un asunto de más jugadores recientes que todavía no son elegibles, porque sólo hay otro lanzador nacido en los 70 con una posibilidad realista de entrar vía la votación de la BBWAA en los próximos años. Hablamos de CC Sabathia, que tiene argumentos sólidos pero que tampoco son garantía.

Ese 0.8% no está ni cerca de ser suficiente, obviamente. Tenemos dos lanzadores, ¿así que cuántos estamos dejando por fuera? Vamos a tratar de descifrar eso, basados en un par de promedios históricos sobre cuántos lanzadores (entre esos que tiraron 500 innings) llegaron al Salón de la Fama.

• En la historia de la Gran Carpa, 3.5% de esos pitchers han entrado. Estaríamos hablando, redondeando, de nueve de 249 serpentineros, así que nos faltan siete.

• 3.2% de esos pitchers nacidos entre 1931 y 1970 entraron. Redondeando, serían ocho de 249, así que nos faltan seis.

Así que tendríamos a seis o siete pitchers “fuera” del Salón, nacidos entre 1971 y 1980. ¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes han debido ser mejor analizados cuando estuvieron en la boleta, o todavía merecen un mejor vistazo por parte de los votantes si siguen entre los elegibles?

En ese sentido, ¿por qué no han sido o no fueron exaltados? Hablamos de esto en la historia original, pero a manera de resumen, ofrecimos tres razones para que cada vez haya menos exaltados a Cooperstown. Dos de ellas – las que tienen que ver con las sustancias prohibidas y las limitaciones del tope de 10 candidatos por boleta en años en los que de 12 a 15 peloteros merecían ser elegidos – pueden afectar a todos los jugadores por igual. Pero la tercera razón tiene que ver específicamente con los pitchers abridores: simplemente no están siendo utilizados de la misma manera que en el pasado.

Lea también: Cuatro Quisqueyanos en el Equipo Todo-MLB

Por ejemplo, Max Scherzer es uno de los mejores lanzadores derechos de su generación, y es muy probable que termine en el Salón de la Fama algún día. Debutó a los 23 años y, ahora que tiene 35, suma 2,357.1 innings lanzados y 175 victorias. Hace década, Tom Seaver fue uno de los grandes derechos de su generación. Cuando tenía la edad que tiene Scherzer ahora, había tirado 3,622.2 episodios y ganado 245 encuentros. No es necesariamente porque fuese mejor o más talentoso que Scherzer; es porque jugó un béisbol completamente distinto que demandaba mucho más de sus lanzadores abridores.

¿Y qué hacemos con eso? Hace increíblemente difícil comparar a los abridores de hoy con aquellos del pasado y los votantes todavía no han encontrado la forma de compensar eso. Sin embargo, pareciera que eso no será mucho problema para los lanzadores nacidos en los 80, porque Justin Verlander (1983), Zack Greinke (1983), Scherzer (1984) y Clayton Kershaw (1988) probablemente van a entrar.

Pero es un problema para los que nacieron en los 70. Es imposible pretender que sólo dos lanzadores nacidos en un lapso de 10 años fueron lo suficientemente buenos como para llegar a Cooperstown. Estos son esos seis o siete .

El pitcher que ha debido ganar tres premios Cy Young: Johan Santana

La carrera relativamente corta del venezolano – hizo sólo 21 aperturas después de los 31 años – les hace mucho daño a sus argumentos, pero hemos dicho por mucho tiempo que ganar el Cy Young tres veces indica un pico de carrera tan alto que es suficiente para ser elevado al Salón de forma prácticamente automática. (Tiene un parecido al caso de Sandy Koufax, que ganó tres Cy Young y se retiró a los 30 años). “Pero Santana sólo ganó dos, en 2004 y 2006”, seguramente están diciendo. Es cierto. Y también es cierto que el Cy Young de la L.A. en el 2005, donde Santana terminó tercero detrás del dominicano Bartolo Colón y el panameño Pedro Martínez, ha sido considerado desde hace tiempo como uno de los peores errores en la historia de las votaciones a los premios de la BBWAA.

Santana fue, y por lejos, el mejor pitcher del Joven Circuito aquel año, se analice con números tradicionales (EFE, ponches) o métricas modernas (WAR, FIP. Salvo si nos fijamos en nuestra vieja amiga, las victorias de los lanzadores. (Colón ganó 21 juegos, mientras Santana se llevó 16 para los Mellizos, que tuvieron la peor ofensiva de la L.A. aquel año). ¿Qué tan loca fue aquella decisión? Esto es lo que escribió Jayson Stark, que entonces trabajaba para ESPN, para describir lo estupefacto que había quedado por el veredicto. Esto no fue algo escrito ahora. No es un asunto de ver las cosas desde otro ángulo. No, lo escribió el día que se anunció el resultado en noviembre del 2005.

“Lo que demuestra realmente esta votación”, escribió Stark, “es que los votantes del Cy Young siguen siendo tradicionalistas y prefieren las todopoderosas ‘victorias’ por encima de cualquier otro indicador que diga quién lanzó mejor durante seis complicados meses… Es un hecho que Colón fue ayudado por su bullpen (que no desperdició ningún salvamento para él) y su apoyo ofensivo (6.02 carreras por juego). Si eliminamos las victorias de la ecuación sobre quién fue el mejor lanzador y lo comparas con quien quedó de tercero en la votación — el venezolano Johan Santana – no estuvo ni cerca”.

Si hubiésemos sabido hace 15 años que está boleta estaba mal, imaginen cómo nos hubiésemos sentido. Si Santana hubiese ganado tres premios Cy Young consecutivos, ¿no sería un candidato claro? Por supuesto que sí. Y es incluso una vergüenza que sólo haya recibido 10 votos en su primer último año en la boleta del 2018, aunque el límite de 10 nombres por votante no lo ayudó.

El líder de las métricas: Sabathia

Sabathia no puede ser visto como uno de los que falta, porque aún no es elegible, luego de retirarse tras la temporada del 2019. Pero si ves los líderes en Victorias por Encima del Reemplazo entre los lanzadores nacidos entre 1971-1980, Sabathia es tercero, por detrás de Martínez y Halladay. Si haces una búsqueda similar con los líderes JAWS – JAWS fue creado por Jay Jaffe de FanGraphs, en un intento por analizar el valor del tope de su carrera y la longevidad – Sabathia se ubica también detrás de Martínez y Sabathia.

No vamos a hacer énfasis aquí porque los votantes no han evaluado a Sabathia, pero parece llenar todas las casillas, además del WAR y JAWS. ¿Un Cy Young? Sí, en el 2007. ¿Anillo? Sí, en el 2009. ¿Momento importante? También, en el 2008 con Milwaukee, tras ser canjeado. ¿Una temporada de 20 triunfos? Sí, en el 2010. Ah, y es uno de 18 lanzadores con más de 3,000 ponches. Será un caso interesante cuando sea elegible en el 2024.

El cerrador élite: Billy Wagner

Podrías argumentar que los lanzadores responsables de un inning no deben recibir el mismo crédito que un pitcher abridor. Después de todo, el rechazo de Santana fue por lo breve de su carrera, e incluso así lanzó más del doble de entradas que Wagner. Pero si los cerradores son exaltados – y ya hay varios, incluido el panameño Mariano Rivero, Bruce Sutter, Lee Smith y Trevor Hoffman, al igual que Dennis Eckersley, quien vio tiempo como abridor y taponero – entonces Wagner merece estar en la conversación.

Hoffman, convocado siete veces al Juego de Estrellas, fue inmortalizado en su tercera oportunidad, principalmente por una sola palabra: Salvados. Era el líder histórico cuando se retiró, antes de ser superado por Rivera. Pero si tratamos a los salvamentos como lo equivalente a las victorias para los abridores – algo que no debe ser tomado con seriedad – y comparamos a Wagner con Hoffman, veremos que es igual o superior en casi todas las categorías. Wagner, y por mucho, tiene el índice de ponches más alto en la historia, entre aquellos que lanzaron la misma cantidad que él. Como lo escribió Jaffe, “no es Rivera, pero está en el grupo de Hoffman, Smith, Fingers y Sutter”.

Los abridores que merecen al menos una mayor consideración

Agrupemos a cinco abridores similares – Andy Pettitte, Cliff Lee, Mark Buehrle, Tim Hudson y Roy Oswalt – quien tienen unos casos imperfectos pero decentes. No todos son similares en cuanto a estilo de lanzador, pero en términos del JAWS, sí lo son. Eso es porque el método de Jaffe que combina el valor del tope de una carrera (que beneficia a Lee, quien brevemente fue uno de los mejores lanzadores en el béisbol), la longevidad y durabilidad (que ayuda a Buehrle, quien sólo estuvo un año en la boleta del Cy Young, pero hizo más de 32 aperturas en 15 temporadas seguidas).

Hay altibajos en el grupo. Lee tiene el único Cy Young, mientras que Pettitte cuenta con cinco anillos; igual que el vínculo con el uso de la hormona de crecimiento humano. Según el WAR, los tres están por debajo del “promedio” para un abridor de Cooperstown, y parece que ninguno ingresará. Pero estar por debajo de la media es el punto, porque el abridor promedio del Salón de la Fama generalmente lanzó hace décadas, acumulando innings y victorias que los serpentineros de la actualidad no pueden igualar.

No creemos que todos estos lanzadores merezcan ingresar, pero estamos hablando de ellos porque si decimos que los mejores ocho o nueve lanzadores de cada década merecen ser inmortalizados, estos nombres siguen apareciendo en los topes de esas listas, ya sea en WAR, JAWS, ERA+ u otra. (¡Incluso victorias!)

A pesar de cuántos nombres de los mencionados creas que deban ingresar, hay una gran posibilidad de que ninguno lo logre. Santana ya perdió su oportunidad, a menos que el Comité de Veteranos lo reconsidere. Wagner tiene apenas 31.7% tras cinco años en la boleta, del 75% necesario para ingresar. Máximo, sólo uno del grupo de Pettitte/Lee/Buehrle/Hudson/Oswalt ingresará, y nuestra predicción es que ninguna lo conseguirá.

Es verdad que Sabathia tiene un caso sólido, y tal vez sea más fuerte al final de la década. Debería. Si no, buscaremos a los lanzadores nacidos en los 70 y veremos que sólo dos de ellos — sólo un 0.8% de los lanzadores regulares y un microscópico 0.2% de todos los lanzadores – fueron merecedores de Cooperstown. Eso no nos parece justo.

Por Mike Petriello/MLB.com

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here